La voz alcanzó a Mauricio Macri y a los marinos desde lejos pero con meridiana claridad: “¡No hay trabajo, Macri!”, percibieron los presentes y el propio mandatario mientras saludaba a los comandantes del rompehielos Almirante Irízar con una sonrisa que, de pronto, se volvió tensa, como la de alguien que trata de fingir que no fué descubierto en su falta…