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En una elección con final dramático y cabeza a cabeza, el socialista Miguel Lifschitz se impone por estas horas al actor Miguel Torres Del Sel, del PRO, en la disputa por la Gobernación de Santa Fe y logra retener la provincia para el Frente Progresista Cívico y Social que la controla desde hace ocho años. Pero la diferencia, escrutados, hasta el momento, poco más del 95 por ciento de los votos es tan exigua –unos 1.800 votos–, que la polémica no tardó en aparecer.

También Del Sel se proclamó ganador anoche, y el líder del PRO, Mauricio Macri, se subió después de las 23 al escenario para reclamar que “se deben contar los votos” y “recorrer los pasos legales correspondientes” ya que, aseguró, “estamos convencidos de haber ganado por una pequeñísima diferencia”.

También desde el búnker del Frente Justicialista para la Victoria, el candidato kirchnerista Omar Perotti, que quedó tercero pero a menos de dos puntos de Lifschitz, reclamó “prudencia”, criticó al socialista y a Del Sel por proclamarse ganadores y pidió esperar el escrutinio definitivo.

Este tendría definición entre jueves y viernes, en una provincia, cabe recordar, ya hubo primarias en abril, no hay balotaje y se gana a simple mayoría de sufragios.

La diferencia de alrededor de 2 mil votos en favor del socialismo es equivalente a poco más de una décima, sobre casi 2 millones de personas que fueron a las urnas. La discusión en el Tribunal Electoral  será sobre más de un 3% de votos anulados e impugnados (más de 55 mil votos), mucho más que la diferencia entre los principales candidatos. De hecho, el Tribunal Electoral informaba anoche que había desestimado los telegramas de 157 mesas, sobre un total de 7.628 en toda la provincia.

Las objeciones de quienes quedaron en segundo y tercer lugar no lograron detener el festejo de los socialistas en su búnker en Rosario, su gran bastión electoral. “¡No nos ganan más!”, cantaron enfervorizados los jóvenes hasta tarde, en una celebración que arrancó a las diez, cuando Lifschitz, la intendenta Mónica Fein (que dijo haber sido reelecta, frente a la candidata de PRO Anita Martínez), el gobernador Antonio Bonfatti (que ganó cómodo en la categoría para diputado provincial) y los principales dirigentes, entre ellos el diputado Hermes Binner, dijeron haber ganado la Gobernación por medio punto. La presidenciable Margarita Stolbizer se sumó en Rosario a los festejos.

En el búnker de PRO en esta ciudad, en cambio, a esa altura había nervios y caras de preocupación. Macri y dirigentes de todo el país habían llegado para una fiesta, que no terminó siendo tal. Lifschitz fué achicando la diferencia lenta lentamente. Hubo que esperar casi hasta las once de la noche y a que el porcentaje de mesas escrutadas marcara 84,14% para que el socialista pasara al frente.

El triunfo en Santa Fe era un paso clave en el sueño presidencial de Macri, para poner un pie firme más allá de la General Paz y poder empezar a construir la idea de que su fuerza puede trascender el fenómeno porteño. Además, Santa Fe representa un apetecible 8,6% del padrón nacional, el cuarto del país. De confirmarse que no pudo imponer a su candidato, para el que jugó fuerte, significará un duro golpe. El macrismo tenía hacia las PASO de agosto esta parada antes de intentar  refrendar su hegemonía en la Capital el 5 de julio, donde Macri espera imponer a su delfín Horacio Rodríguez Larreta.

Ateniéndose a los resultados de las primarias del 19 de abril, en la previa la disputa estaba centrada entre Lifschitz y Del Sel. El ex Midachi quería ser el primer gobernador “amarillo” para darle envión a Macri. El PRO llegó a esta instancia con alianzas, expresadas en el compañero de fórmula de De Sel, el radical Jorge Boasso, y el apoyo de un sector del peronismo a través del senador Carlos Reutemann, que se subió ayer al escenario con Del Sel y Macri, donde el alcalde apeló al recuento definitivo y sembró dudas al expresar que “no está bueno lo que ha sucedido, lo digo con dolor. Festejaron (los socialistas) un triunfo que está lejos de la realidad”, objetó.

La polémica que deberá despejarse esta semana sigue al escándalo de las primarias, tras las cuales PRO y el PJ denunciaron fraude. El gobierno del Frente Progresista convocó para ayer a veedores internacionales y cambió la forma de informar el escrutinio, tratando de transparentar las elección. El resultó justificó al final lo que en las filas de los tres principales candidatos dijeron durante el día. Ninguno quería dar el brazo a torcer y afirmaba haber sido ganador. Rezagados quedaron los candidatos del Frente Renovador, Oscar “Cachi” Martínez, con 3,6%, y Octavio Crivaro con 2,3%.

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