maradona francisco

Se abrazaron largamente, intensamente el Papa y Diego Armando Maradona, mientras 400 personas, entre ellas estrellas mundiales del fútbol, aplaudían emocionadas. Diego habló al oído derecho de Jorge Bergoglio, quién sonrió y lo miró agradecido.

Maradona le había dicho que gracias al Papa argentino decidió reacercarse a la Iglesia de la que se había alejado.

No fue un encuentro más. Francisco es futbolero. Y Maradona dijo haber encontrado, en la figura del Papa argentino, una puerta para volver a entrar a una Iglesia de la que se había distanciado. Por ello, Diego fue un hilo conductor en la jornada romana: se robó el centro de la escena en la audiencia que Francisco dio antes del Partido por la Paz (en la que los futbolistas firmaron un manifiesto por la paz y contra cualquier tipo de discriminación), y también lo hizo en el encuentro deportivo mismo, donde estuvo los 90 minutos en la cancha y fue la estrella dentro de un cúmulo de estrellas que fueron convocadas en este partido disputado a beneficio de la Fundación PUPI y de la organización Scholas Occurrentes, lanzada el año pasado por el propio Santo Padre para ayudar a escuelas de todo el mundo.

Al mejor estilo de José María Gatica con Juan Domingo Perón, el propio Maradona contó detalles del breve diálogo que tuvo con Francisco: “Se saludan dos potencias”, reveló Diego sobre el contacto que tuvo con Bergoglio en la Sala Nervi de las Audiencias Generales.

Hubo desilusión entre la mucha gente que se había concentrado frente al portón de entrada vecino a la Sala de Audiencias por la ausencia de Lionel Messi, quien no vino por estar lesionado. La presencia del gran Diego compensó largamente la baja de la Pulga.

Maradona estaba en la primera fila y cuando subió a saludar al pontífice, Bergoglio le dijo: “Te estaba esperando”. Diego le regaló una camiseta de la Selección, con el 10 y una dedicatoria autografiada: “Para Francisquito, con todo mi cariño y mucha paz para todo el mundo”, decía la prenda.

Después vinieron el abrazo, las confesiones al oído del Papa y unas lágrimas del crack. “Me había alejado de la Iglesia porque pensaba que no estaba cerca de los necesitados. Pero con Francisco es diferente. El Papa es el verdadero campeón, es mucho más que Maradona”, dijo Diego. Fue el regreso de Maradona al Vaticano tras 29 años. La anterior, en 1985, había sido el disparador del enojo maradoniano con la Iglesia (ver página 43). Pero con Francisco parece que todo el escenario se modificó. “Después de haber tenido muchos Papas que miraban solamente la política y no a los chicos con hambre, éste me pega en el corazón cuando habla del hambre que hay en el mundo. Por eso estoy con él”. apuntó el oscilante Maradona.

La entrada de Diego al ingreso de la Sala fue espectacular, 15 minutos antes de que llegara el Papa. Vestía un traje oscuro, anteojos oscuros, corbata a tono. Lo rodeaban custodios y personal de la embajada argentina, guiados por el consejero económico Guillermo Moreno (ver recuadro).

El Partido por la Paz, que reunió a futbolistas y entrenadores de nueve religiones distintas, “reaviva la conciencia de ser un válido aporte a la coexistencia de todos los pueblos, excluyendo discriminaciones de raza, de idioma y de religión”, dijo Francisco en su discurso. En la audiencia, los protagonistas del partido estaban acompañados por sus familiares. Un ejemplo: Mauro Icardi y su esposa Wanda Nara.

Francisco destacó que el partido “es un gesto altamente simbólico para hacer comprender cómo es posible construir la cultura del encuentro en un mundo de paz”.

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