presos

En su nuevo penal debería trabajar en la panadería y levantarse a las 4 de la mañana. El reclamo lo hizo por medio del defensor oficial Sebastián Tedeschi.

El trabajo en las cárceles y los derechos laborales de los presos vuelven a estar en la mesa de debate. A fin de año pasado, la polémica se desató cuando la Cámara Federal de Casación Penal había hecho lugar a un hábeas corpus colectivo y dispuso la creación de régimen laboral para los convictos con idénticos derechos que los de una persona libre.

Teniendo en cuenta ese precedente, ahora un preso condenado a perpetua y alojado en el penal de Devoto, reclama una indemnización por considerase despedido. El motivo del pedido se dio a partir del cambio de cárcel, ya que fue trasladado a Ezeiza, y de horario, lo que lo obliga a levantase más temprano para realizar su tarea dentro de uno de los talleres de panadería del complejo penitenciario.

Renzo Germán Ranieri fue condenado a prisión perpetua en septiembre de 2004 por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) número 20. Ranieri, junto a Gerardo René Fernández, fue acusado por matar al sargento primero Andrés Pascual Tamburella y por herir al suboficial retirado Pedro Mario Nocera y al agente Raúl Alejandro Alvarez.

El hecho juzgado ocurrió el 16 de noviembre de 2000, cuando Ranieri, Fernández y otros cuatro cómplices, que no pudieron ser atrapados, irrumpieron en la confitería Selquet, ubicada en avenida Figueroa Alcorta y La Pampa. Con intención de cometer un robo, la banda fue sorprendida por Tamburella y Nocera. Y tras un intenso tiroteo, se dio el fatal desenlace.

Francisco Mugnolo, procurador federal del Servicio Penitenciario, habló sobre el tema en una entrevista y dijo: “Tenemos que discutir mucho el tema del derecho laboral en la cárcel. El Ministerio de Trabajo dice que avanzó mucho en una reglamentación derecho laboral para los detenidos”, dijo Mugnolo, para luego ser más contundente: “Está todo desarmado, todo patas para arriba, hay que rehacer esta estructura del Estado para que sea más justa”, aseguró, quien está en ese cargo desde hace una década.

A quince años del crimen, el nombre de Ranieri se centró nuevamente en las miradas de la opinión pública. A través de su abogado, el defensor oficial Sebastián Tedeschi, el presidiario pidió una indemnización especial de $60 mil porque se consideró despedido.

De acuerdo al escrito presentado ante la Justicia laboral, el detenido fue trasladado desde el penal de Devoto al de Ezeiza. Las autoridades penitenciarias le asignaron nuevas tareas con un horario distinto al que venía cumpliendo. Ahora deberá levantarse a las 4 para trabajar en la panadería de la cárcel.

Tedeschi se aferró a la Ley de Contrato de Trabajo para plantear que existe un cambio en las condiciones laborales de su defendido -ius variandi- y solicitó que se le abone una indemnización por despido.

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